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En este informativo encontrarás información relacionada a cómo enfrentar situaciones de celos y manipulación en una relación.

¿Qué son los celos?

Primero es importante comprender que cuando se habla de celos dentro de la pareja, es el temor de una de las partes de ser reemplazada. Ambas personas resultan afectadas, tanto la persona que tiene celos como quien está siendo celado/a. Es un problema relativamente común, pero no normal. Generalmente, los celos son la reacción de problemas no resueltos en la persona que los experimenta. Por ejemplo, sentir inseguridad de su apariencia corporal, tener temor de estar solo/a.

Los celos pueden iniciar con gestos pequeños o sutiles. Puede iniciar con un comentario con tono bromista o una sonrisa incómoda, hasta tornarse en comportamientos más observables. Pueden llegar a ser molestos y limitantes, por ejemplo, peleas constantes por hablar con otra persona.

También es importante para ti saber que los celos no son señal de amor. Cuidar de la otra persona y de tu relación no implica controlar, vigilar, interrogar y limitar. Algunas formas mucho más sanas y eficaces para conseguir que la otra persona esté feliz a tu lado y no se plantee otras alternativas son:

  • Aprender a comunicarte y a hablar claro.
  • Tener gestos de atención y cariño.
  • Valorar y expresar qué es lo que te gusta de la otra persona.
  • Identificar aquellas dificultades en la relación que puedan mejorar juntos.

¿Cómo puedes actuar ante los celos de tu pareja?

Toma en cuenta que gestionar los celos en una relación es principalmente responsabilidad de la persona que los experimenta. Si deseas seguir en la relación, existen algunas actividades que puedes valorar.

Escucha atentamente y ponte en su lugar. Encuentra un momento tranquilo en el que puedas hablar abiertamente de este tema, sin juzgar. El objetivo es poder entender mejor los motivos del miedo de la otra persona y poder transmitirle tu cariño y tu comprensión. Pero ten cuidado, este no debe convertirse en un tema de conversación recurrente.

Habla claro sobre las condiciones de tu relación. En vez de confiar en que ambos tienen las mismas expectativas, es mejor ponerlas sobre la mesa. ¿Qué consideran como una infidelidad?, ¿qué esperan de la otra persona?, ¿tienen una relación abierta o cerrada? A la larga, será mejor hablar con honestidad y enfrentar esta conversación para intentar llegar a acuerdos o, si no es posible, se podría valorar dar fin a la relación.

Respeta los compromisos a los que hayas llegado. Por ejemplo, si tu pareja es celosa y tú le mientes, estarías confirmando sus miedos y reforzando su actitud celosa. Por eso es importante tener una conversación sincera y clara, y ser coherentes con las decisiones tomadas. Si un día decides que ya no estás a gusto con estos compromisos, vuelve a hablarlo con tranquilidad. Sé sincero/a, evita cambiar las reglas del juego a espaldas de tu pareja.

No cedas a sus presiones para tranquilizarle. Puede que cuando veas a tu pareja sufrir, sientas la necesidad de querer protegerle y calmarle. El problema es que, a la larga, solo estarás alimentando sus celos e inseguridades. Puede que tu pareja aprenda a presionarte y controlarte como una forma de tranquilizarse.

Mantén tu estilo de vida y tus prioridades. Al comenzar una relación es natural que algunos aspectos de tu vida cambien y tengas que adaptarte a la otra persona, al dedicarle tiempo y buscar formas compatibles, etc. Pero observa si te obliga a pasar solo con él/ella. No tienes que renunciar a tus amistades, familia, hobbies, espacio personal por la otra persona. Tener pareja no significa compartirlo todo. Mantener partes de tu vida independientes contribuirá a nutrir la relación.

Mantén tu intimidad. Un poco relacionado al punto anterior, recuerda que no tienes obligación de dar acceso a tu pareja a tu teléfono celular, del mismo modo que no tienes por qué darle acceso a tu cuenta bancaria. Tener privacidad no es lo mismo que engañar u ocultar. Es importante que si algo no te hace sentir bien, lo comuniques con firmeza. Tampoco tienes obligación de dar todo tipo de justificaciones o explicaciones a tu pareja de todos tus actos, conversaciones, etc.

Evita estar conectado/a con tu pareja 24/7. Estar en conexión constante impide que la otra persona aprenda a tolerar la incertidumbre. Implica que cuando no puedas estar en contacto por cualquier motivo se angustiará más y cada vez tendrás más presión para informar de tus movimientos continuamente. Es sano para la relación tener tiempos de desconexión.

Busca asertividad y defiende tus derechos. Aunque es positiva la empatía sobre lo que siente tu pareja, esto no significa que debas renunciar a tus derechos o permitir que te limite o haga sentir mal. Pon claro que hay ciertas barreras de respeto que no estás dispuesta/o a permitir que se traspasen en la relación.

Sugiere que pida ayuda profesional. Si a pesar de todo lo anterior, tu pareja continúa con sus celos y esto los hace sufrir, puede ser el momento de pedir apoyo profesional. Puedes consultar el siguiente enlace: https://bit.ly/3CbXOhR  

Considera la ruptura como una buena opción. Si ya intentaste por todos los medios y tu pareja se niega a buscar ayuda profesional, puede que considerar el rompimiento de la relación sea necesario. Puede que sientas miedo a quedarte solo/a o tener la sensación de que “fracasaste”, pero si la relación te quita libertad y te hace sentir agobiado/a, terminar con ese ciclo, puede ser más beneficioso.

Nota: si deseas recibir apoyo psicosocial u orientación sobre diferentes opciones de servicios en el país identificados en Cuéntanos, puedes escribirnos por WhatsApp https://wa.me/50377874224, Facebook Messenger o Instagram, todos los días de 7:30 a.m. a 11:00 p.m.

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